Formas de Aparición de la Delincuencia Juvenil
La
delincuencia de los menores de 18 años no ha dejado de aumentar, A la hora de
preguntarse los motivos de la aparición de este tipo de delincuencia, se puede
hacer referencia a tres tipos y son los siguientes:
Conductas de ocasión: se refiere a aquellos comportamientos marginales o riesgos de la vida
cotidiana. Son el reflejo del precio que el joven tiene que pagar por adaptarse
a unas normas sociales con las que todavía no está familiarizado, como
cambiarse de casa, país o ciudad donde vivió, cambiarse de
escuela, hacer nuevos amigos entre otros.
Conductas de transición: son comportamientos delictivos más severos,
llevados a cabo en un periodo de tiempo delimitado. Es la respuesta a
situaciones conflictivas derivadas del contexto familiar o escolar. La
violencia en la casa muchas veces influye que los jóvenes se hundan
en el mundo de la depresión llevándolos a buscar en la
calle lo que en su hogar no encuentran.
Conductas de condición: son las conductas llevadas a cabo por jóvenes que
persisten en su actitud antisocial, afectando a su estilo y modo de vida,
Dentro de las
figuras delictivas, cometidas por delincuentes juveniles, las más habituales
son: homicidio, fraude, delito sexual, tráfico de drogas, robo, agresión a
personas, desórdenes públicos o vandalismo, entre muchas otras.
Delincuencia callejera
Generalmente,
los delincuentes juveniles operan en grupo mediante lo que se denomina
delincuencia callejera.
A su vez, se
llama "callejera" porque repercute de forma aguda y directa en el
ciudadano corriente, y es sentida por la masa de personas que forman el público
y la opinión pública “LA CALLE”.
El perfil de
los jóvenes corresponde al de una persona con un afán desbordante de
agredir por sentir satisfacción ante una situación violenta. Son sujetos social
mente inadaptados, con altas e intensas dosis de agresividad negativa que
ocasiona que las demás personas sean las más perjudicadas.
El Vandalismo y sus Formas
El concepto de
vandalismo va asociado al de fenómeno urbano, de tal forma que se traduce como
la agresión, generalmente en grupo, de carácter urbano con el fin de producir
de forma voluntaria y gratuita daños materiales. Este tipo de violencia se
proyecta sobre papeleras, paradas de autobús, vehículos públicos y privados,
cabinas telefónicas, fachadas de edificios y, en definitiva, sobre todo aquello
que se ponga o interfiera en su camino.
Dentro del
vandalismo se pueden distinguir varios tipos, atendiendo a las motivaciones o
impulsos que lo generan. Así, existen principalmente seis tipos de vandalismo:
adquisitivo, táctico, ideológico, vengativo, lúdico y perverso.
Vandalismo adquisitivo: la agresión material se produce, sin ningún tipo de
miramientos, con el objetivo de apoderarse de bienes que se le antojan al
vándalo. En ocasiones, este tipo de acción va acompañada de robo con violencia
o el destrozo de habitaciones y mobiliario. Es el caso.
Por ejemplo,
del ataque a máquinas automáticas,.
Vandalismo táctico: en este caso, el vándalo pretende llamar la
atención sobre una situación concreta para provocar una reacción enfocada a esa
situación. Es el caso del sujeto encarcelado que provoca daños materiales en su
celda.
Vandalismo ideológico: el llevado a cabo para atraer la atención en torno
a determinadas acciones que el autor considera nocivas. Aquí el vandalismo se
traduce en forma de eslóganes políticos sobre las paredes de edificios,
incendiando instalaciones públicas o lanzando cócteles molotov o bombas de este
tipo.
Vandalismo vengativo: en este tipo de vandalismo el bien agredido se
convierte en un símbolo que representa las venganzas dirigidas de manera
intencionada hacia un grupo de personas.
Por ejemplo:
cuando el agresor le roba a su víctima y una tercera persona acude al rescate
de la víctima el delincuente toma venganza y comienza a
atacar al tercero.
Vandalismo lúdico: esta forma de vandalismo se presenta a modo
de competición o juego. Supone un modo de distracción.
Vandalismo
perverso: surge de una actitud perversa del individuo y no
tanto es fruto de una frustración. Atacan el mobiliario público que encuentran
a su paso: bancos de parques, papeleras, transporte público.
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